Mi primera parada en la voy a hacer en la localidad cántabra de Cóbreces, a unos 40 km de Santander. El restaurante en cuestión está justamente a pie de playa del pueblo, ideal para la gente que viene sin ni siquiera una tortilla para comer, pues como quieras irte a comer al pueblo, las vas a pasar canutas luego al volver para aparcar. Así que bueno la gente que viene así pues opta por lo fácil y no digo que sea digno de criticar a mal, el comer en éste restaurante.
Las vistas son muy bonitas bla bla bla terracita muy bien, el personal bueno pues vaya bien ni fu ni fa. El precio pues hombre no me pareció exclusivamente caro más bla bla bla, peeeero vamos a lo importante...los servicios.
Los servicios con los que cuenta son justos, meadero, lavabo y retrete. Bien, tampoco en eso se puede pedir mucho más para un apretón ocasional. El problema viene en su higiene.
El meodromo estaba inundado en su alojamiento del pis, lo cual ya generaba un cierto mal estar al entrar a causa de el olor.
Yo antes tal situación pasé al retrete, bueno la verdad tuve que esperar nada tres minutos a que saliera un "guiri", y observé que por papel tienen un dispensorio que exprende pues unas tristes hojas de papel, en las que (y con perdón) te veas en la necesidad de echar un buen pastel, pues te vas a estar obligado a ir sacando miles de diminutos papelitos para darle su uso.
La ventilación era correcta pues había una ventana, por lo que en ese aspecto no tengo ninguna objeción.
Solución señores, presten más atención a la higiene del servicio y por favor, aunque cueste 50 cents más, pon un hermoso rollo de papel, que aunque lo otro parecía más ahí moderno, no cumple bien con su función.
Les animo a ustedes a comprobar si mi crítica está en lo cierto, y si no es así me gustaría que me lo dijeran para poder volver a opinar, y espero que con comentarios todos positivos, sobre los servicios de este restaurante.
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